Diez años después de su último show, El Siempreterno finalmente volvió a tocar. El sábado 26 de septiembre, Mimi Maura, Sergio Rotman, Ariel Minimal, Álvaro “Ruso” Sánchez y Fernando Ricciardi se reencontraron sobre el escenario de Groove para un show único.
La banda arrancó con “El Siempreterno” y siguió con clásicos de su repertorio como “7 Eleven”, “Traición” y “En el mar de carbón”. El Siempreterno sonó ajustado, potente y preciso, como una banda que todavía conserva intacta la intensidad que definió su breve pero particular recorrido.
La lista continuó con “Full Coma”, “El pánico borró mi memoria”, “¿Qué día es hoy?” y “Esclavo”.
También hubo lugar para los invitados. Gigio González y Leroy Rotman subieron al escenario para “La vieja casa”. Luego, Mimi Maura, Sergio Rotman y Leroy cantaron juntos “Todas las estrellas”.
Con “Joven muerto en Juana Díaz” y “Salvavidas”, el show siguió avanzando hasta llegar a otro de los momentos destacados de la noche: la versión de “Hall of Mirrors”, de Kraftwerk. Las luces bajaron y el clima se volvió lento, oscuro y pesado, mientras las pantallas completaban la atmósfera proyectando la letra traducida al castellano. La puesta terminó de construir uno de los pasajes más performáticos del show.
“Bajo este sol”, “Habiendo sido nunca nadie”, “Nada más triste”, “El secadero” y “Fantasma del amor” continuaron en un repertorio que prácticamente no dio respiro.
Las intervenciones de Rotman fueron breves y precisas durante la noche, pero mantuvieron intacto su humor habitual. Entre canción y canción aparecieron el clásico “¿Alguien tiene alguna pregunta?” y un comentario que resumió el ritmo del show: “Tenemos 25 temas, pero cada uno dura un minuto”.
Hacia el final llegó otro de los invitados de la noche, Hernán Espejo, que se sumó para tocar “Noches románticas en sótanos húmedos” de Minimal, antes de que “Para siempre no es suficiente” marcara el cierre del set principal.
El Siempreterno regresó al escenario para los bises con “Rohypnol” y finalmente “Baba O’Riley”, de The Who, como cierre de una noche muy esperada.
Diez años después, los cinco músicos volvieron a compartir escenario y, durante un par de horas, retomaron una historia que había quedado suspendida en el tiempo. Pasan los años, pero algunas cosas aún siguen igual.

