El 4 de octubre de 1986, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota publicaba Oktubre, su segundo trabajo discográfico y uno de los discos que terminarían definiendo la identidad de la banda. Con nueve canciones, una estética inconfundible y un sonido que marcaba una clara diferencia respecto de su debut, el grupo comenzaba a construir su propia historia.
La Argentina atravesaba entonces los primeros años de la recuperación democrática, en medio de problemas económicos, tensiones sociales y una escena cultural que buscaba nuevos espacios de expresión. En ese contexto apareció este álbum de sonido magnético, atravesado por contundentes referencias políticas, imágenes urbanas y letras que reflejaban las tensiones y el clima oscuro de una época convulsionada.
Grabado en los estudios Panda, Oktubre significó un importante avance musical respecto de Gulp!, publicado un año antes. La formación estaba integrada por Indio Solari, Skay Beilinson, Tito Fargo, Semilla Bucciarelli, Piojo Ábalos y Willy Crook, quienes construyeron un sonido más oscuro, con guitarras protagonistas y una atmósfera que acompañaba el universo narrativo de las canciones.
Entre sus nueve canciones, Oktubre despliega un universo oscuro, inquietante y cargado de imágenes que terminarían convirtiéndose en parte del lenguaje ricotero. Desde la intensidad de “Fuegos de octubre” y la sensación de encierro que atraviesa “Preso en mi ciudad”, hasta la crítica de “Divina TV Führer” y la alienación de “Música para pastillas”, el disco construye un retrato tan crudo como enigmático de su tiempo. «Ya nadie va a escuchar tu remera», “Motor psico”, “Semen-Up” y “Canción para naufragios” profundizan esa atmósfera entre guitarras filosas y letras contundentes. Y, por supuesto “Ji ji ji”, que con los años trascendería al propio álbum para convertirse en uno de los mayores himnos del rock argentino, inseparable del pogo más multitudinario del rock nacional.
La identidad visual tuvo un papel igualmente importante. Rocambole (Ricardo Cohen) diseñó una portada dominada por el rojo, el negro y una multitud de figuras que evocaban las revoluciones populares. Aquella imagen terminó convirtiéndose en un símbolo de la propia historia del grupo.
La presentación oficial de Oktubre tuvo lugar los días 18 y 25 de octubre de 1986 en Palladium, en dos conciertos que quedaron entre los momentos destacados de aquella primera etapa.
Cuarenta años después, Oktubre conserva su importancia no solamente por las canciones que dejó, sino también por representar un momento decisivo en la consolidación de Los Redondos. Un disco que nació lejos de los grandes escenarios.
En este aniversario, el primero desde la muerte del Indio Solari, Oktubre sigue siendo un disco feroz, de esos que el tiempo no logra domesticar.

